La ignorancia de las aves.
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Por eso la odiaban de deseo las aves,
Sus rizos eran puerto del pájaro de las estrellas,
El amarillo de la libertad y el placer.
Por eso trataban de arriesgar el vuelo,
Libres y furiosas vaticinaban el puerto.
Pero Elena consiguió apagar antes el radar
Y de la torre de control ya emanaban emergencias.
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De nuevo la imagen del pájaro cósmico
Atravesaba los vientos con sus bellas plumas
Y los corazones ardientes del resto de aves.
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Todas, sangrando iban cayendo
Y mis manos desde el suelo las salvaron,
Y mirando descubrí en sus garras
La piel de mi propia voluntad.