Esta carta se escribe desde la altura, descenderá desde los mil quinientos metros
Hacia el mar, hacia la espuma… desde el viento sin ciudad que huele a cementerio.
Quizá se desescriba la tinta por el camino. El aire de estas tierras hasta borra la memoria, quizá cuando esta carta llegue, con todo el peso de dolor que lleva y con
Todo el peso del ya no amor y ya no dicha… llegará con otra letra y cruel mensaje.
Llegará y al caer sonará a la última, la carta de despedida. No más trágicos encuentros con la epístola, he de cesar en mi empeño de envolverme Del recuerdo de tu sombra. No hay derecho a callar, si hablar deseas, y no hay derecho a escuchar, si no se habla. Aquí bajo estas breves últimas líneas, se acaban la esperanza y el despecho.
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Yo ya he crecido, ramas y más ramas, mis dedos que ya albergan pajarillos, nidos
De paja, buhos por la noche, mis dedos ululantes y delgados, que ya no tocan sino
A Ciprés y a Roble, compositores grises de estas noches que me pierdo en el río
De todas las memorias que albergo entre mis neuras… ¡Cómo baja este fluyendo
Desbocado!, te veo, y veo a Virginia, y a Patricia, te veo y veo a Tamara lavando
En este río las ropas que su campo de zarzas poco a poco han destrozado, os veo
A todas, acuáticas: las piedras ya no os tocan ni os detienen, vais con el río, y ni el amor
Hará que os estanquéis en esa orilla, donde aun mi cuerpo es el de un enamorado,
Y está sentado con medio cigarrillo rubio en la boca y un cáncer en la mano y la dicha
De amaros en la otra…
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Yo ya he crecido, ya no te pediré que me escribas, ya no te escribiré que me pidas,
Ni nada. No más estanques, no he visto en mi puta vida una carpa, y no existen
Hombres con lo ojos grises, solo viejos viciosos con el pelo cano, no conocemos
Sebastopol, Nadenka es un nombre tan trivial que suena a Nada… Morir nunca supondrá un bonito cadáver, si no lo crees, Lamber, mira al suelo, mira debajo de los
Tulipanes, ¿Has visto el cadáver que se abraza a si mismo? Así murió lo que fuimos.
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Ya no me escribas…
No te necesito.
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M c

morir nunca supondrá un bonito cadáver:
exacto-y tampoco existe aún un
matasellos de eso
amor,
pero
sin mayúsculas: nunca exacto
este amor el cadáver que se abraza a sí mismo,
desde luego, habla usted con propiedad, malevoski,
por cierto,
¿
"Hay habitaciones hermosas como heridas
Hay habitaciones que os parecerían triviales
Hay habitaciones de súplicas
Habitaciones de luz baja
Habitaciones dispuestas para todo salvo para la dicha
Hay habitaciones que para mí estarán siempre de mi sangre
salpicadas"
?
y
romper el mar.
hay hasta habitaciones separadas
:)
Veo que ya os conoceis. Es un gran orgullo para mi poder llamaros amigos a ambos. Gracias a los dos. Me dais la vida.