Preparando mi cuerpo para el retrato:
El juez de la camara me dio las pautas.
Todo se trata de impacto y audiencia.
.
Yo todo escupido de arriba abajo
Y acuchillado con saña como pide la ocasión
.
“Ce la chanson del poeta viejo y enfermo:
Mi Alfonsina y el mar y el oleaje.
Mi sublime salmo tonto de niño tonto.”
.
Recitaré acaramelado frente al flash amenazante.
Y el recuerdo de un tango o un te quiero o una duda quebraran la sonrisa forzada,
.
“Que soy un pobre, canto para los pobres,
para los pobres de espíritu y de canción”
.
Y la sentencia vista para sentencia
Del salvaje clic del carrete:
Cuarenta versos y un Fin.
.
Y empieza a relatar el poeta
.
“Mi sangre se ha quebrado por el día,
mi sangre va vagando por canteras,
los arboles me prestan bien su sombra,
la luna me alumbra la carretera”
.
No sigas: Dice el hombre de la cámara reflex.
El que me juzga y me quiere ver preso y suyo.
.
Yo lo entiendo. Mi poesía puede doler.
Y le explico: no son mas que letras
Dispuestas en un orden tal que si
Yo quiero que usted sangre, usted sangra:
Pero no tema, mi verso no es herida sino vida.
.
Y rompe a recitar de nuevo:
.
“de una ola que me trajo el viento
han venido a mi dios y un lamento,
que escondidos en las caracolas
vienen y se van, como las olas”
.
Al fin la escena se va disolviendo,
Se difuminan mi idea y mi pensamiento.
Han conseguido captar una vez mas mi cuerpo.
NO me gusta venderme,
En realidad, ni hacerme fotos.
Pero siempre quedo después tan guapo.
Y tengo tanta necesidad de sacarme el carnet
Y venderme…
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