NADIE
----------
Pero yo sé que pueden confundirse
un pecho y una música, un corazón o un árbol en invierno.
Sé que el dulce ruido de la tierra crujiente,
el inoíble aullido de la noche,
lame los pies como la lengua seca
y dibuja un pesar sobre la piel dichosa.
.
¿Quién marcha? ¿Quién camina?
.
Atravesando ríos como panteras dormidas en la sombra:
atravesando follajes, hojas, céspedes vestidos,
divisando barcas perezosas o besos,
o limos o crujientes estrellas;
divisando peces estupefactos entre dos brillos últimos,
calamidades con forma de tristeza sellada,
labios mudos, extremos, veleidades de la sangre,
corazones marchitos como mujeres sucias,
como laberintos donde nadie encuentra su postrer ilusión,
su soledad sin aire,
su volada palabra;
.
atravesando los bosques, las ciudades, las penas,
la desesperación de tropezar siempre en el mar,
de beber de esa lágrima, de esa tremenda lágrima
en que un pie se humedece, pero que nunca acaricia;
.
rompiendo con la frente los ramajes nervudos,
la prohibición de seguir en nombre de la ley,
los torrentes de risa, de dientes o de ramos de cieno,
de palabras machacadas por unas muelas rotas;
.
limando con el cuerpo el límite del aire,
sintiendo sobre la carne las ramas tropicales,
los abrazos, las yedras, los millones de labios,
esas ventosas últimas que hace el mundo besando,
.
un hombre brilla o rueda, un hombre yace o se yergue,
un hombre siente su pesada cabeza como azul enturbiado,
sus lágrimas ausentes como fuego rutilante,
y contempla los cielos como su mismo rostro,
como su sola altura que una palabra rechaza:
Nadie.
-
-
VICENTE ALEIXANDRE
(España-1898)
De "Mundo a solas"
2 comentarios
Escribe un comentario
« LE LLAMABAN DIEGO POR NO LLAMARLE RODRIGO | Inicio | Praha de mis deseos, donde hasta Cristo muere. »

Afortunadamente, tú me quitaste "la desesperación de tropezar siempre en el mar".
Gracias, siempre gracias.
Qué curioso que la hayas llama "de invitados". Ayer escribí esto en mi movil: "La angustia vive en mí. Mi cuerpo es su casa, y aunque ahora está muy tranquila en el sótano, no puedo impedir que suba a la terraza, si quiere. Sólo espero que no se instale en la habitación de invitados, la que da al jardín".
Sólo se lo había enseñado a París, pero creo que te lo debo a tí. Pensaba ponerlo bajo el origen del mundo, en newpurple, porque ese título, "la habitación der invitados", le pega bastante al cuadrito.