Las calles de nuestra ciudad están desiertas,
turistas como granos de arena a miles deambulan
Buscando el refugio en la tecnología o aullando…
Tu y yo vivimos a la sombra de esto, el tiempo
Es para nosotros un dulce helado que derretimos
En nuestras manos mientras la ciudad se pierde.
Ellos andan como mendigos del reloj, en prisas,
Envueltos como si de ropa se tratara de ella.
Yo he visto como se paraban a fotografiar
Una iglesia, la catedral, atónitos e indiferentes,
La majestuosidad es para ellos el tráfico,
La muchedumbre es para ellos la arquitectura.
Tu y yo preferimos la tranquilidad del jazz,
La parsimonia de algun clásico, o su esquizofrenia,
Un lugar cálido no muy poblado y sereno,
Y no el barullo del fin de semana en Discotecas
Drogados mas que atentos a estar vivos.
Pero yo los he visto salir de la Copera con ojos de buho
Deleitados por el demonio del tum tum embrujador,
Los he visto comprar entradas para Granada diez
Y salir de contentos como quien deja Venecia.
Los he visto evitar la Alhambra,
Preferir todo el alcohol del todo a cien
a la torre de la vela o el patio de los leones.

No nos merecemos estos turistas, ni otros.
Granada merece la tranquilidad de un lago brasileño,
El arte y la cultura de una ciudad cosmopolita.
El amor a la tierra de un pueblo pobre del sur.
No la chabacanería colgada al cuello
Del visitante destructor, infame.

Granada nos necesita en armas, amor.
Granada necesita una granada de bondad,
Lanzada con un mortero de necesidad urgente.
Necesita nuestros besos, vuestras muestras de afecto,
Las caricias de los amantes, agua limpia y soledad alegre.

Esta ciudad nos necesita enamorados
Y dispuestos.