Te has comprado una casa en mi corazón con vistas al Alma,
de siete a doce am te paséas por las habitaciones rojas
mirando los miles de cuadros que cuentan nuestra historia,
luego, a las doce paras en la cocina para probar mi sangre,
y viene dulce, y te gusta, y así hasta las dos pm que te sacias.
.
Nadie sabe que hiciste hasta las seis pm. A las seis y seis vuelves.
Abres los balcones del salón central en el que un piano canta
nuestras canciones por un lado, las tuyas y las mias por otro,
y ves el alma brillar con una luz que no es ni comprensible.
.
El alma te ve y huye como una niña despavorida a esconderse
tras los barrotes del pecho. Aun tiene miedo, este alma mía inocente
y joven.
.
Como otros poetas cruzo de la pasión a la demencia,
y en este tránsito tu casa es un terremoto por mi ritmo,
y en ese movimiento se cae el cuadro que dibuja la terraza
del hotel del poeta, donde te abracé bajo las estrellas y la luna,
y donde nos sentimos rodeados y embriagados. No te preocupa.
.
Sólo es un cuadro. Un cuadro que tu memoria guardará entre terciopelo.
.
Vives en una casa aquí en mi pecho. A las ocho pm se ha ido el sol a los pies.
Y la noche de mi cuerpo abraza tu casa como una madre a un hijo que perdió, en sueños.
No vives para ella, pero ella si por tí.
A las nueve la casa se calienta.
La mente está pensando en tí y todos saben que el fuego quema.
La calefacción central prepara la habitación de la cama para tu desnudez.
.
Hasta las cuatro de la madrugada, hora en que mi alma ya ha perdido el miedo
no cierras los ojos, y te siento en mi pecho despierta,
a esa hora los cierras poco a poco, desnuda, sobre la cama
y te echas a dormir, sin saberlo, en tu cama en la casa de mi cuerpo.