Estoy tomándome la tarta más rica del mundo. Os la describo. Tiene montecitos de chocolate sobre un tiramisú suave con sabor a gloria.
La base es un bizcocho blando con bastante limón. Lo peor: la encontré abandonada en la nevera.
Lloro porque cuando se acabe no volveré a tomar una tarta igual.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados