Yo te propongo.

Olvídemonos de los asuntos terráneos (no, no existe, pero tú me estás intuyendo) Olvidémonos de las fidelidades maritales, del precio del pescado rabioso, de los litros de gasolina que bebe el tiempo entre nosotros. Olvidémonos de la numéración arábiga y el alfabeto en base cuarenta. Olvidémonos, sin olvidar, el mundo que nos circunda, y propongo que lo dejemos, de nuestras puertas para afuera, allí, entre desolado y furioso.

Me explico un poco más: bien están las horas de estudio, y de trabajo, sonarse los mocos y lavarse los dientes, quizás con la mirada perdida en el espejo.. Bien están las horas tan lejos, nosotros, pero al llegar a casa, al conjugar mis brazos con los tuyos, al entonar una párgola (o dos, dios sabrá qué demonios son) tan juntos, olvidemonos de la mortalidad.

Yo propongo, y me explico, crear un orden, un orden diferente, que si no está creado, ya está muerto, pero creo vislumbrar una semilla latente, como una aspiración dormida. Ecúchame, vamos a crear otra cosa. Ché, recuerda, recuerda lo que le dije a Julio, lo que vengo diciendo desde que nací.

Olvídalo, no sufras, vamos a crear nuevos ritos, ni matrimonios ni noviazgos ni rentas de alquiler, vamos a matar poetas, porque somos lobos y asesinos y hasta el azúcar con el que rellenar magdalenas. Vamos a vestirnos de gusarapos y salir a bailar, borrachísimos, vamos a decir palabras nuevas, sonidos que no escucha el oído ordinario.

Mandemos al exilio las pasiones tan vulgares, llamemos con cornetas y aplausos otro mundo, recibamos con gritos un amor magno, limpio, muy distinto. Otro amor es posible, other interpretation is possible, a eso me refería, ya sabes.

No más de lo mismo, ya están los de siempre. Ven conmigo, de las manos, a bailar.

Escúchame, seamos otra cosa,¿Dónde están si no todo lo que hemos bebido en los libros?¿Dónde están?

Yo voy a contestarte, están aquí, palmeando en nuestras manos, como un pez que recita burbujas.

Es una propuesta, ¿Qué me dices?